Bajo los arcos de El Parrote se encuentra este local, antiguamente utilizado como talleres navales, pero que lleva sin actividad ya varios años, y que tiene la peculiaridad de que por su interior discurre el trazado de la muralla medieval de la ciudad herculina.

El objetivo es reactivar el uso de este espacio, con una doble función, hostelera y museográfica, con el fin de promover el conocimiento del baluarte, fomentando la vida cultural de la ciudad con la celebración de actividades como conciertos, exposiciones, …

La configuración espacial del local se establece por tanto con dos ámbitos netamente diferenciados y, a la vez, íntimamente relacionados: el ámbito de musealización de la muralla y el ámbito para el desarrollo del uso terciario. De hecho, el espacio es único y fluido, y la muralla, elemento común a los distintos ámbitos, es el elemento definidor protagonista del ambiente.

La visita y contemplación de la muralla se concibe como un itinerario museográfico que corre paralelo a la misma, con accesos por los huecos extremos de la fachada, a lo largo del cual se van sucediendo los distintos elementos que componen el programa expositivo (“El Paseo de la Muralla”). La muralla no se toca, interrumpiéndose antes de llegar a la misma tanto el suelo como el techo. Esta interrupción de suelo y techo permite instalar, oculta, una iluminación lineal superior e inferior, a base de luminarias LED, que bañará la muralla con una luz que podrá variarse en función de las necesidades del momento, poniéndola siempre en valor. En el tramo central de la muralla, donde se dispone mayor holgura de espacio, y contra las paredes del cuerpo central, se situarán paneles y material expositivo.

El uso terciario que se pretende implantar es museográfico y hostelero, para el desarrollo de dos actividades complementarias y separadas (“El Baluarte del Parrote”). En la zona derecha, un restaurante convencional. En la zona izquierda, una sala polivalente. En el medio del local, un cuerpo central concebido como un contenedor separa y articula ambos espacios, acogiendo en su interior los elementos necesarios para dotar de funcionalidad al conjunto. Así, en su extremo derecho, la caja contiene la cocina, abierta al restaurante, con su despensa. En su extremo izquierdo, la caja contiene una zona de servicio para la sala polivalente, junto con los aseos.

En el centro de esta caja se dispone una zona para múltiples funcionalidades como biblioteca, sala de reuniones, eventos, etc.

En los extremos del local se sitúan área las zonas de backstage – camerinos – vestuario de personal, instalaciones y aseos. En el extremo izquierdo del local se sitúa una zona a una cota suerior que sirve de escenario a la zona polivalente.

La sala polivalente pretende acoger una programación variada y heterogénea, pensada para actuaciones cara al público en pequeño formato. Pequeños grupos teatrales y musicales, solistas, monologuistas, cómicos, recitadores, etc.

La zona central de la “Caja” está dotada con un mesado central, con estanterías, y armarios empotrados para alojamiento de los equipamientos necesarios. Podrá funcionar como espacio complementario de la sala polivalente y el restaurante, o como espacio autónomo. Podrá acoger una reunión, un evento, o simplemente disponerse como espacio para uso lúdico-recreativo de los usuarios que lo desean aprovechar para leer, documentarse o ver una proyección.

La caja que constituye el cuerpo central se diseña rigurosamente para albergar todo el equipamiento necesario. Convirtiéndose en un volumen escultórico protagonista de la intervención.

La caja se dispone de manera que permite una fluida circulación entre los ámbitos descritos, graduándose los espacios apropiados para acceso, suministro y estancia. De paso, se engloban a los pilares exentos con el amueblamiento, que se empanelan, disimulando así su presencia. Los huecos de paso a la zona central de la caja tendrán un dintel que unifica el volumen cuerpo central y que podrá usarse como soporte para contenidos museísticos o comerciales.

En el extremo derecho del local, contra el muro lateral, se disponen los locales de aseo e instalaciones necesarios. Las instalaciones se han previsto en falso techo y suelo, buscando la eficiencia energética, tal como se describe en el capítulo correspondiente, dentro de los estrictos márgenes que el espacio disponible permite.

Dado que los huecos de fachada están orientados a Sur, y que el grado de protección del entorno desaconseja, en principio, la instalación de protecciones exteriores, el control solar se realizará mediante carpintería con rotura de puente térmico y doble acristalamiento de altas prestaciones. Los huecos de fachada, en los laterales con poca altura libre, tendrán paños con rejillas y elementos apropiados para las ventilaciones necesarias.

Al interior, se busca el contraste entre el lienzo de muralla, un plano pétreo de incontestable rotundidad, y los demás paramentos, en donde los materiales utilizados subrayarán las diferencias, con un pavimento uniforme de hormigón pulido. También contrastará el itinerario lineal al que obliga la muralla, con los múltiples recorridos que ofrece la propuesta hostelera.

Si bien se busca la distinción clara entre los dos ámbitos descritos, sobre todo para que pueda visitarse la muralla sin interferir en la actividad hostelera, cierto es que también se propone la total integración espacial, de modo que sea la muralla el elemento definidor del ambiente interior, dotando a la actividad hostelera de un elemento diferenciador singular.

El proyecto trata de respetar y dar presencia al trazado de la muralla medieval, creando un recorrido museístico entorno a ella, en el que se realizará y se dará a conocer la historia de la ciudad y su evolución a lo largo del tiempo.

Se genera de este modo un espacio expositivo muy flexible que ofrece la posibilidad de crear todo tipo de eventos artísticos y culturales.

El elemento clave es la caja central, pieza escultórica diseñada como un monolito de microcemento que además de contener en su interior el corazón del proyecto, se convierte en un lienzo sobre el que plasmar, y al mismo tiempo sirve para generar distintos espacios.

Al tratarse de una rehabilitación, nos encontramos con una serie de problemas que se han de ir resolviendo, el principal inconveniente con el que nos encontramos en esta intervención, es la existencia de filtraciones de agua, que están causando el deterioro de la muralla histórica. Para solucionarlo, es necesario evitar la entrada de agua, en la medida de lo posible, y recoger y dirigir a la red de saneamiento el agua filtrado. Se ejecuta una cubierta invertida que garantiza la estanqueidad y el confort del espacio interior.