Las fachadas de la edificación se conservarán y se planteará una segunda piel que cubrirá la primera, creando una imagen moderna y singular del nuevo Hostel, jugando con los colores blanco y azul que dan singularidad a esta cadena de hostels. Para conseguir esto se utiliza una subestructura de aluminio anclada a la fachada existente, y que será la base para el soporte de las planchas de policarbonato que irán dispuestas en formato vertical, y combinando los colores blanco y azul. Esta segunda piel creará una sensación de fachada translucida, retroiluminada.

El proyecto contempla la reestructuración del espacio interior para acondicionarlo al nuevo uso que se le quiere dar. Para este nuevo uso de hostel se necesita hacer cambios en la distribución de todos los espacios de todas las plantas. De manera que se interviene y se redistribuye la totalidad del edificio, generando diversos espacios de zonas comunes que son de gran importancia en este tipo de establecimientos, y realizando una distribución de las diferentes modalidades de habitaciones (habitaciones individuales, colectivas de distintos tamaños), y las zonas de baño.

En la planta baja, encontramos un gran espacio diáfano en doble altura abierto a ambas calles por grandes cristaleras buscando crear un espacio conectado con su exterior. En este espacio diáfano central se sitúa la recepción y la zona de espera, así como varios espacios de relación y una pequeña zona de cafetería. Este espacio flexible funciona como zona de encuentro y esparcimiento de los usuarios. En el margen noreste se sitúa la zona de consigna, taquillas, y la administración.

La planta sótano se divide en dos espacios claramente diferenciados por un lado estaría toda la zona de instalaciones del local, así como los distintos vestuarios para el personal. El otro uso de esta planta, consiste en una zona de ocio, una gran sala, un espacio flexible, donde los usuarios pueden disfrutar de distintas actividades, conciertos, proyecciones, exposiciones,…

La entreplanta, es el espacio destinado al comedor del centro, conectado con este comedor se ubica una pequeña cocina. Este espacio se vuelca hacia la doble altura del acceso, disfrutando de las vistas del exterior.

En las plantas de primera a cuarta se repite una tipología de plantas de habitaciones dando a las fachadas de ambas calles, un pasillo central que recorre toda la planta, y dos zonas de baños en los extremos sureste y suroeste, dando fachada al patio de manzanas.

A partir de planta quinta, el extremo sureste de la planta queda reducido con respecto a las plantas inferiores, quedando un espacio de terraza para una suite. El resto de la planta mantiene el esquema de distribución de las plantas inferiores, un pasillo que cose todas las habitaciones, y éstas dando siempre a la fachada. Los baños se ubican en el extremo suroeste.

La planta de cubierta se vuelve a convertir en un espacio de ocio. Debido a la altura del edificio, es un lugar ideal para gozar de una bella panorámica de la ciudad de Lisboa, por lo que descontando la superficie necesaria para las distintas instalaciones del equipamiento, el resto de la superficie se convierte en un espacio diáfano exterior con una pequeña zona de cafetería y terraza donde disfrutar los días de buena climatología.

En esta intervención se conservó la estructura existente y en la que se tuvieron que realizar pequeñas actuaciones para mejorar la accesibilidad, y adaptarlo a la normativa vigente y propia del nuevo uso al que se iba a destinar.

La fachada de la edificación gozaba de un grado de protección, por lo que se realizó una labor de limpieza y de recuperar el aspecto original del proyecto, limpiándolo de todo lo accesorio y de las distintas intervenciones que había sufrido a lo largo del tiempo. Se realizó una pérgola para dar cobijo y protección en el acceso, y se utiliza la luz, como herramienta para transformar la imagen del edificio en ocasiones especiales, jugando con distintas gamas de colores.