Se trataba de sacar partido a la privilegiada situación. Dos antiguas casas de pescadores servían de asiento al centro de salud, y la excelente calidad de los muros y zócalos de piedra sugirió́ su conservación y puesta en valor al contraponerlos con la envolvente de vidrio de la nueva fachada.

El proyecto se desarrolló sobre una edificación ya existente, de planta rectangular, constituida por dos casas idénticas adosadas por medianera. En el momento de redactar el proyecto, una de ellas estaba ocupada por el centro de salud y la otra se encontraba en ruinas: quedaba en pie únicamente la fachada de piedra. Este edificio preexistente se asienta sobre un zócalo de piedra, a modo de plataforma, que tiene las mismas características que la fachada: muros de granito de apreciada calidad, de 65 cm de espesor en fachada, que están formados por la combinación de sillares, sillarejos y mampostería. La composición de las fachadas varía, según su orden de importancia, en el tratamiento de los entrepaños. Así, en la fachada principal (a sur), se completan casi totalmente con sillarejos enripiados. en los testeros (a este y oeste), se combinan hiladas de sillarejo con mampostería. en la fachada trasera (a Norte), se utiliza mampostería ordinaria careada.

El proyecto se basó fundamentalmente en dos criterios de diseño: en primer lugar, se quiso aprovechar la privilegiada situación del edificio (las vistas, la orientación y el soleamiento) poniendo en valor su implantación sobre el zócalo sobreelevado mediante una abertura al paisaje a través del muro cortina proyectado. en segundo lugar, se conservaron y se restauraron los muros de piedra de fachada y zócalo, que se integraron en la nueva edificación estableciendo los adecuados contrastes entre los elementos conservados y los nuevos.

El nuevo centro de salud ocupa la superficie total de los dos edificios existentes, unificándolos en un mismo bloque que se amplía hacia el sur. La antigua cubierta a dos aguas se modificó por una cubierta plana con el fin de aumentar la superficie útil bajo techo y conseguir, así, dos plantas completas: el piso superior, para uso exclusivo del personal sanitario, y la planta baja, para atención pública. La zona ampliada al sur se convirtió en un espacio a doble altura que acoge los accesos.

Los cerramientos contrastan en ambas plantas: el muro de piedra se conservó en su totalidad en la planta baja y, en cambio, se construyó un nuevo muro ventilado en tablero tipo Prodema en el piso superior. El volumen que se amplía hacia el sur se cierra con un muro cortina y, por tanto, también confronta con el carácter cerrado del cuerpo principal: ofrece una iluminación natural generosa y vistas a la ría a través de su transparencia y permite, a su vez, una relación visual directa entre el interior y el exterior. Esta convivencia armónica se refleja en la expresión del método compositivo, por adición, de los tres elementos del proyecto: planta baja preexistente, planta alta añadida y volumen ampliado hacia el exterior.