Proyecto de ejecución redactado por Díaz y Díaz Arquitectos.
El nuevo centro de salud se proyecta con la vocación de contribuir a la regeneración urbanística del entorno, a través de su rotunda volumetría y de una singular fachada. Además, se aplican exigentes criterios de eficiencia energética.
El edificio proyectado se retranquea parcialmente respecto a las alineaciones longitudinales de la parcela. Con estos retranqueos se busca dar a los usuarios una doble posibilidad de acceso desde un espacio desahogado y de calidad. Ambas entradas, en planta baja, confluyen en un espacio central de acogida, información y circulación vertical que distribuye al resto del edificio. Este espacio, abierto en toda su altura, se constituye en el elemento central tanto desde el punto de vista funcional como compositivo.
Con una volumetría de dos cuerpos maclados, una crujía adecuada para la ventilación y la iluminación de todos los espacios, el edificio queda configurado con cuatro plantas sobre rasante. A esto se le añade un sótano en el que se ubican los espacios de fisioterapia, los servicios sanitarios y las instalaciones. En la planta baja se proyecta el área de urgencias, que tiene una entrada independiente del resto del centro sanitario y una escalera de acceso restringido para la zona de servicios sanitarios.El espacio central de comunicación vertical, que se repite en cada planta, permite organizar el edificio en dos zonas diferenciadas, donde se distribuyen las diferentes áreas de asistencia sanitaria con un esquema modular. En los dos extremos del edificio se disponen las escaleras de evacuación protegidas necesarias.
En cuanto al tratamiento de las fachadas, se plantea un contraste entre el zócalo sólido de la planta baja con un acabado pétreo y unas ventanas altas que aportan la privacidad necesaria y el sistema de doble piel de las plantas superiores. esta doble piel está formada por una capa interior que cumple las necesidades de aislamiento e impermeabilización  con ventanas grandes de suelo a techo que, además, aportan una gran claridad a las estancias y los espacios y una capa exterior autoportante de policarbonato celular que, por una parte, contribuye al control climático del edificio gracias a la cámara intermedia entre las dos hojas, y, por otra parte, matiza la vista directa a las estancias interiores del edificio. En esta segunda piel que cubre el conjunto de las plantas superiores se abren huecos a modo de miradores, en las áreas de circulación y espera, para crear la adecuada comunicación visual entre los espacios interiores de uso público y el espacio exterior.