Esta propuesta se desarrolla en dos ámbitos disciplinares, el urbanístico y el arquitectónico, y los temas que plantea son, básicamente, los siguientes:

a) Una mayor integración y puesta en valor del edificio en el entorno de la Ciudad Vieja, contribuyendo al proceso de recuperación de la misma, estableciendo nuevas relaciones con los espacios urbanos adyacentes y con los circuitos peatonales que enlazan con el centro de la ciudad, la Pescadería y el Puerto. El CIRCE debe constituírse en corazón de la Ciudad Vieja y en agente dinamizador de su oferta cultural y turística.

El nuevo tratamiento de fachada en el zócalo del edificio y la formalización de la nueva entrada por la calle Alfonso IX, invierte la jerarquía de accesos y fachadas. El edificio establece una nueva vinculación con la Plaza de Azcárraga, centro urbano de la Ciudad Vieja. A nivel de calle, los límites entre espacio público y privado se diluyen, la calle entra en el patio del edificio, y este pasa a formar parte del espacio urbano.

La peatonalización de la calle Alfonso IX permite enlazar en continuidad con la ya peatonalizada travesía de María Pita y, a través de la plaza de María Pita, con el genuino circuito de paseo coruñés de Riego de Agua, calle Real y Cantones, o bien Franja, Galera, Olmos y Estrella.

b) Recuperación y rehabilitación de un edificio histórico protegido, encontrando el justo equilibrio entre conservación y renovación, para su cambio de uso a centro cultural. Si bien el original palacio del Marqués de Montaos fue tempranamente cedido para uso sucesivo de la Real Hacienda, Veeduría y Contaduría del Ejército, y finalmente Gobierno Militar, el edificio nunca llegó a presentar una clara tipología de edificio administrativo, recibiendo, especialmente en el siglo XX, numerosos impactos negativos, que lo han llevado a su pésimo estado actual.

La restauración completa de la fachada viene determinada por su grado de protección. El zócalo ciego con derrames hacia la calle no puede considerarse fachada, y en todo caso es un impacto negativo. La reforma de la planta sótano -1 y la introducción de una nueva planta sótano -2, con el nuevo acceso desde calle Alfonso IX, conlleva un nuevo tratamiento del zócalo, visible especialmente desde la plaza de Azcárraga y calle Damas.

La unificación de los dos patios interiores en un único patio cubierto y ventilado permite la recuperación tipológica del edificio y su correcta adaptación, funcional y simbólica, al nuevo uso cultural. Una nueva planta bajo cubierta, retranqueada respecto a fachada, permite situar allí el grueso de las instalaciones y una cafetería cuya terraza se configura como un magnífico mirador, no sólo de los edificios y espacios urbanos colindantes (plaza de Azcárraga, palacio de Cornide, Colegiata y su atrio, etc), sino de toda la ciudad, el puerto y el mar.

c) Dotar al CIRCE con el edificio y las instalaciones que necesita, tanto desde el punto de vista funcional como representativo, es decir, un centro cultural abierto al público con todas las características necesarias para la conservación de bienes culturales, y una sede institucional que sea emblema e imagen de lo que la institución ofrece a la sociedad.

d) Lograr que la actuación sea viable desde el punto de vista constructivo, ofreciendo una solución factible y técnicamente solvente, que proporcione calidad constructiva, facilidad de uso y economía de mantenimiento, aplicando criterios de sostenibilidad y medidas activas y pasivas de eficiencia energética que reduzcan los costes de explotación.

e) Dejar el edificio en correcto cumplimiento de toda la normativa de aplicación, especialmente la normativa crítica de accesibilidad, habitabilidad y protección de incendios, manteniendo la intervención dentro de los límites admisibles por el grado de protección establecido por su catalogación.