Redes es una pequeña villa marinera situada en la orilla norte de la ría de Ares, una de las rías altas gallegas. En reconocimiento a sus valores ambientales y urbanísticos y al estado de conservación de su arquitectura, el Colegio de Arquitectos de Galicia le dedicó a redes el día mundial de la arquitectura en 2007.

El núcleo de Redes se caracteriza por su resguardado emplazamiento al borde del mar y por su trazado urbano, que remite a un origen castreño o medieval. Las extensiones lineales por la vía de entrada y por la Rúa Nova marcan el crecimiento de la villa desde finales del siglo XIX. Su arquitectura tradicional, formada por casas marineras con corredor abierto en la planta superior, luego evolucionado a galería, se vio enriquecida a comienzos del siglo XX por una notable aportación de edificios modernistas, fruto de la entrada de dinero de la emigración cubana. Seguramente a esta influencia se deba el singular uso del color en las fachadas, que es hoy en día una de las señas de identidad de la zona. Pero su mejor cualidad reside, sin duda, en la armónica relación de la villa con el mar, en la extraordinaria belleza de su fachada marítima.
La actuación planteó la rehabilitación de dos antiguas viviendas que presentaban un estado de deterioro que las hacía inhabitables y que, debido a actuaciones anteriores, habían sufrido una notable desconfiguración. La recuperación tipológica, para lograr la adecuada integración en el tejido urbano y en la fachada marítima, cumpliendo las exigencias del grado de protección del ámbito, se llevó a cabo mediante el rigor en la volumetría y una actualización de los elementos constructivos y materiales convencionales: galería en planta alta, revoco blanco con acentos de color, madera de iroko y teja curva cerámica.

Las dos casas funcionan como vivienda y en ellas se desarrolla también parte de la actividad del estudio de arquitectura.

Se organizan simétricamente respecto al muro medianero común, al que se adosa la escalera, y se desarrollan en tres niveles. En el primer nivel, que es el de acceso desde la Rúa Nova, se sitúan el vestíbulo, dos estancias y un baño. El segundo nivel está vinculado al jardín que ocupa la parte trasera de la parcela, alberga el salón y la cocina, y cuenta con una galería acristalada con vistas a la ría. En el tercer nivel, otras dos estancias y dos baños. La escalera adapta el diseño a las exigencia de cada planta.

Así, en el primer nivel es maciza, de madera de roble, lo que permite disponer un gran armario debajo de esta. Por el contrario, en el segundo nivel, se le da un tratamiento escultórico, a base de piezas metálicas pintadas de blanco, para lograr ligereza y transparencia.Ambas viviendas se abren, por su fachada delantera, a las impresionantes vistas de la ría. Por la fachada trasera se vinculan, a través de una terraza de madera de iroko, a un jardín con distintas especies botánicas autóctonas. El vallado perimetral, de lamas de iroko, permite las vistas frontales al paisaje, dejando protegidas las vistas laterales. Al otro lado de la calle, unas discretas escaleras, con un trazado típico de Redes, permiten bajar hasta un pequeño embarcadero.
La obra obtuvo el accésit en los Premios Juana de Vega de Arquitectura 2012, convocados por la Fundación Juana de Vega – Escola Galega de Paisaxe.