Con esta intervención en el casco histórico se propone una reinterpretación de las clásicas galerías coruñesas. Unas celosías móviles de lamas de madera permiten graduar el soleamiento y la privacidad. El edificio ocupa la totalidad del solar y consta de cuatro plantas altas y un aprovechamiento de la zona bajo cubierta. En el portal y la escalera queda vista la mampostería original del muro medianero.

Las viviendas de las plantas baja, primera y segunda se desarrollaron como estudios de un único ámbito, en los que la necesaria independencia de usos entre zonas de estar y dormir se consiguió con el amueblamiento, los armarios empotrados y la propia concepción espacial. La vivienda dúplex de las plantas tercera y bajo cubierta se desarrolló de manera análoga, pero en este caso la planta inferior se dedicó a zona de estar, mientras que la planta superior se destinó a dos dormitorios independientes con dos cuartos de baño.

Todas las viviendas se abren a la calle tinajas mediante un generoso cuerpo volado acristalado que cumple con holgura las necesidades de iluminación y ventilación natural.

La fachada se realizó con sillería de perpiaño de granito de 12 cm de espesor, con las cuatro caras aserradas, recibidas a hueso, y la exterior apomazada. A partir de la planta segunda se dispuso un cuerpo volado acristalado en su totalidad que, sin llegar a ser una galería (su escaso vuelo no lo permite), se integra por analogía en el contexto, sin caer en la repetición mimética de las soluciones tradicionales.

El frente de este cuerpo se organizó en cuatro pieles sucesivas que nos permiten satisfacer las distintas necesidades de visibilidad y privacidad, de seguridad, de iluminación y ventilación, y de oscurecimiento. En el exterior se dispusieron unas celosías correderas de lamas horizontales graduables. Más hacia dentro, se instaló una barandilla metálica. Por último, encontramos la carpintería practicable, de madera, acristalada de suelo a techo. La composición se resolvió a base de módulos de marcada proporción vertical, con lo que la primera piel quedó enrasada en la línea de fachada.

Se ejecutó todo un trabajo de limpieza y restauración de las medianeras de piedra, para conseguir que ésta quedara vista.

Se trató de realizar una reinterpretación de las galerías tan típicas del entorno de la ciudad vieja, pero buscando un lenguaje moderno. El granito, el vidrio y la madera, son los materiales protagonistas de la imagen exterior del edificio.

Las celosías móviles de lamas de maderas, ofrecen múltiples posibilidades de cierre y apertura de las viviendas, de manera que permiten tamizar la incidencia solar y al mismo tiempo son un elemento que garantizan la privacidad del interior.

El diseño de la galería implicó un trabajo de realizar distintas pruebas, tanto de color como de materiales hasta llegar a la solución definitiva.