Con su imponente longitud, la imagen del hotel discurre paralela al río ofreciendo al viajero dos maneras diferentes de acercarse: naciente y poniente. Lindante con un bosque de indudable valor paisajístico, se encuentra el nuevo balneario, que no amenaza a las especies forestales ni al viejo hotel.

El balneario de Guitiriz ocupa un lugar privilegiado desde principios del siglo XX. Es una finca de 427.870 m², cruzada por un río que contribuye a crear pequeños lagos, represas y varios manantiales y, sobre todo, a singularizar el paisaje. La gran protagonista es, por tanto, el agua de san Xoan de Lagostelle en Guitiriz.

El complejo hotelero tiene una imagen muy potente de más de 130 metros de longitud, en disposición paralela al río de norte a sur, y ofrece al viajero dos modos diferentes de acceder. a pie, por la izquierda, se puede entrar por un sugestivo paseo arbolado que lleva a la fachada oriental –antigua entrada principal–. en coche, por la derecha, se puede acceder mediante un recorrido por el río y el campo de golf hasta la fachada occidental, antaño la trasera y hoy reconvertida en entrada principal.

El Gran Hotel mantiene la volumetría recibida, completándola con la restauración de las fachadas para ajustar su composición. Con el enfoscado tradicional de mortero de cal, la pintura blanca, la carpintería de madera y la recuperación de todos los elementos de granito (jambas, dinteles), se restituyó la imagen tradicional.

La planta baja se destinó a las zonas comunes, y las altas, a las habitaciones. Los dos núcleos principales de escalera quedaron abiertos en toda su altura, en un brusco y sugestivo contraste con la horizontalidad de los larguísimos pasillos. En bajo cubierta se integraron las suites abuhardilladas. La planta sótano quedó ocupada por cuartos de instalaciones, locales de servicio y aseos generales.

La traza del edificio casa con un diseño contemporáneo de ambientes cálidos y relajados, mediante la elección de materiales nobles con pleno protagonismo de la madera y la piedra natural. Con el mismo criterio se seleccionaron los mármoles y las pizarras para los aplacados interiores, así como el granito de las áreas de gran tránsito de la planta baja, propio de Guitiriz (gris parga). Un cuidadoso diseño de los detalles, la combinación con el acero inoxidable y el vidrio y el aprovechamiento del soleamiento alternativo de ambas fachadas confieren al Gran Hotel su peculiar luz interior.

El entorno se caracterizaba por la existencia de un bosque de gran valor ecológico y paisajístico y por la presencia del edificio del Gran Hotel, de indudable valor arquitectónico. Buscando una integración respetuosa en ese entorno, entre el bosque y el hotel se proyectó el edificio del balneario, con la intención de dotar a Guitiriz de servicios termales de última generación. El edificio se adapta a la topografía mediante un juego de terrazas, retranqueos y patios, y crea una perspectiva favorecedora tanto para la integración en el paisaje como para la relación con el edificio existente. Una pasarela acristalada une la planta primera del balneario con la planta primera del hotel, expresión de la fusión de lo viejo y lo nuevo.

El proyecto ha consistido en la rehabilitación del antiguo edificio destinado a ser un complejo hotelero y la construcción de un nuevo volumen que acogerá un talaso-spa. Estas dos edificaciones se conectarán por una pasarela de vidrio a nivel de planta primera.

En el volumen principal se mantiene la imagen original del edificio, mientras que la nueva edificación ya responde a un lenguaje moderno y se integra en el bosque colindante manteniendo un margen de respeto con éste, así como con el viejo hotel.