Sin duda, el condicionante fundamental es la singular topografía de la parcela, con un desnivel en el frente de calle de 7,50 m, y un desnivel total de 24,00 m dentro de la misma. Pero también la propia morfología del terreno juega un papel determinante, con grandes masas de roca aflorando sobre el terreno y conformando una rasante natural muy accidentada y desigual.

El otro gran condicionante es dual: orientación y vistas. En efecto, la parcela tiene una orientación longitudinal claramente Norte – Sur, siendo la zona más baja la de acceso a Norte, hacia donde están las vistas sobre la Sierra de Guadarrama. La zona de soleamiento a Sur es la opuesta, hacia la zona alta de la parcela.

Por ello, la vivienda, en su volumetría sobre rasante, se concibe como dos volúmenes prismáticos que se apoyan, de manera natural, en las masas rocosas existentes, abriéndose a Sur en busca del sol, y a Norte hacia las magníficas vistas. Ambos volúmenes prismáticos se disponen con sus ejes longitudinales perpendiculares y se articulan a través de un espacio donde se desarrolla el núcleo vertical de escalera y ascensor. Se configuran así dos zonas de jardín exterior: una vinculada al acceso a la vivienda, a Norte y otra más privada, a Sur, a una cota superior.

La rotunda volumetría proyectada se pone en valor mediante el tratamiento diferenciado de las fachadas. Así, los cuerpos prismáticos que albergan las plantas baja y primera se recubren en sus partes ciegas con una fachada transventilada de paneles prefabricados de hormigón armado, con un acabado superficial ranurado en sentido vertical, que se combina con los grandes huecos abocinados, cuyos intradoses se empanelan con planchas de acero cortén en jambas y dinteles. Las terrazas exteriores irán con tarima sobreelevada de madera tratada para intemperie. Los huecos acristalados, todos de suelo a techo, llevarán una carpintería de aluminio de tipo “slim”, con los cercos ocultos, y dobles o triples acristalamientos de baja emisividad y protección solar.

Estos cuerpos prismáticos, por efecto de la topografía, por su fachada Norte vuelan sobre los vacíos  o la roca que conforman la planta diáfana inferior, a modo de zócalo, que se revestirá con piedra granítica procedente de la misma parcela, buscando la integración del mismo en el paisaje natural.