Rehabilitar en tiempos de crisis. CAPITULO III

Tres fueron los temas fundamentales que este Proyecto planteó a los Arquitectos. En primer lugar, la recuperación morfológica y puesta en valor arquitectónico de un edificio que, siendo inicialmente de viviendas, se fue transformando paulatinamente en sede colegial, mediante un proceso durante el cual recibió numerosos impactos negativos, perdió su traza y organización espacial original y nunca llegó a alcanzar una clara tipología de edificio administrativo. Por todo ello, en el momento de la redacción del Proyecto, se encontraba en malas condiciones de uso y habitabilidad.

En segundo lugar, proporcionar al COAATM el edificio que necesitaba, tanto desde el punto de vista funcional como representativo, es decir, un centro administrativo en la línea de las más modernas oficinas actuales y una sede institucional emblemática que fuese insignia e imagen de lo que el colectivo profesional ofrece a la sociedad.

En tercer lugar, plantear una operación viable en dos sentidos: constructivo y normativo. En sentido constructivo, ofreciendo una solución factible y técnicamente solvente, que proporcionase calidad constructiva y facilidad de mantenimiento. En sentido normativo, logrando el cumplimiento de toda la normativa de aplicación, especialmente la normativa crítica de accesibilidad, habitabilidad y protección de incendios.

En orden a conseguir los objetivos expuestos, los criterios básicos de diseño que se adoptaron fueron los siguientes:

  1. Establecimiento de un sistema claro y rotundo de circulaciones, tanto horizontales como verticales, que permitan la lectura interior del edificio como un todo integrado, como un espacio unificado y versátil.
  1. Concentración vertical de cuartos de aseos y patinillos de instalaciones en la zona óptima para ello (medianería larga), dejando libre el resto de la planta.
  1. Estructuración de espacios diáfanos, transparentes, flexibles y funcionales. Las zonas de trabajo se conciben como contenedores capaces de asumir con total facilidad redistribuciones a lo largo del tiempo.

El planteamiento general de la obra y, por tanto, las claves de Proyecto, estuvieron muy claras desde el principio. Se trataba de un edificio histórico de principios del siglo XX, catalogado y protegido, excelente ejemplo de lo que fue la vivienda burguesa de la época. Ese carácter derivado del uso residencial pervivía, a pesar de las sucesivas intervenciones sufridas a lo largo del tiempo para adecuarlo al uso administrativo. El Proyecto ha buscado la transformación definitiva del edificio en sede institucional, combinando la más eficiente funcionalidad administrativa con la necesaria función representativa y el obligado respeto a su nivel de protección.

El criterio fundamental fue adaptarse a la estructura de muros de carga y patios, poniendo en valor el trazado geométrico original. En efecto, los edificios decimonónicos suelen ser muy agradecidos en ese sentido, y muestran una gran capacidad para adaptarse a cambios de uso a lo largo del tiempo, sin menoscabo de sus valores arquitectónicos originales.

Es también destacable la complejidad de funciones que alberga el edificio y la no simultaneidad de los usos, lo que obligó a una segregación clara de accesos y circulaciones. Además de los espacios de uso administrativo propios del Colegio, que se desarrollan en las plantas inferiores, el edificio cuenta con biblioteca y  salas de reuniones, con un salón de actos, con los despachos de la Junta de Gobierno, con la Escuela de Edificación, desde la que también se puede hacer uso de la biblioteca, el salón de actos, etc.

Así, el edificio quedó estructurado alrededor de un rotundo núcleo de comunicación vertical en el que se integran la escalera principal con su ascensor, la escalera secundaria y los dos patios centrales. Uno de ellos, el que permite el acceso a todas las plantas, alberga un ascensor panorámico. Este núcleo se constituyó en el elemento fundamental de la organización espacial y visual del edificio. Tanto los patios, como las escaleras y el ascensor histórico fueron objeto de una completa y cuidadosa restauración.

La circulación horizontal por planta, alrededor del núcleo, adopta una disposición “circular” y se constituye en el eje organizativo, estableciendo una separación física y una relación visual entre el núcleo de patios y los espacios diáfanos destinados a los distintos departamentos, lo que facilita la comprensión inmediata del espacio interior.

Se ha buscado la transparencia, la integración espacial y la posibilidad de subdivisión a lo largo del tiempo sin afectar a la estructura fundamental del edificio. Se ha pasado de un edificio de despachos cerrados y compartimentados a otro basado en la diafaneidad y la transparencia. Como es lógico, esto se ha conseguido dentro de las limitaciones existentes, pero en todo caso la circulación por el nuevo pasillo “circular” siempre permite vistas a fachada. Además, se han abierto vistas a las Descalzas Reales, por lo que ahora se puede ver el chapitel de la iglesia, el claustro y el jardín, así como la panorámica de los tejados de la ciudad hacia el Teatro de la Ópera y el Palacio Real.

El nuevo salón de actos, situado en la misma zona que el anterior, modifica sustancialmente su diseño y disposición, con una disposición en hemiciclo, más adecuada para su uso como “aula magna”. En efecto, esta tipología proporciona una mejor distribución del público respecto al estrado, da más proximidad a más butacas y además permite verse unos a otros a los asistentes al acto. Con este planteamiento, la entrada al salón de actos se hace desde el lado opuesto al estrado, lo que evita interferencias con el acto que se esté celebrando. Un pasillo paralelo a fachada comunica de forma privada la sala de juntas de la Junta de Gobierno con el espacio tras el estrado, permitiendo el acceso directo al mismo sin pasar por el patio de butacas. Desde ese pasillo se accede también a una sala de reunión para conferenciantes. El espacio tras el estrado permite también el paso a los aseos propios del salón de actos, que se redistribuyen con una mayor funcionalidad. El salón se completa con dos cabinas de control y traducción simultánea, situadas en el lugar correcto.

Para la supresión de los tres pilares que cruzaban por el medio del salón de actos se realizó un apeo de la estructura de la planta superior, consistente en vigas de celosía trianguladas, de perfilería metálica, de canto la altura total de la planta, apoyadas en pilares adosados a los muros.

La terraza, en su frente a C/ Maestro Victoria, queda visitable, integrada a través de huecos en fachada con la biblioteca y la sala de uso múltiple. Una pérgola permitirá la plantación de enredaderas y plantas de sombra.