Rehabilitar en tiempos de crisis

Después de la publicación de los artículos envolventes arquitectónicas frente al marDíaz y Díaz Arquitectos dedica una nueva serie de artículos que recogen nuestra experiencia en proyectos de rehabilitación. Desde su estudio de Madrid, como desde su sede principal en A Coruña,  muestran su preocupación en rehabilitar arquitectura en estos tiempos de crisis.

El tema a desarrollar de este artículo es la rehabilitación dentro de la arquitectura, que se ira desarrollando en una serie de 4 capítulos, que se publicarán próximamente obras de nuestro despacho.

“… Personalmente, la rehabilitación me encanta y es, por cierto, una parte significativa de nuestro currículo. Rehabilitar es establecer un diálogo con el pasado, pensando en el futuro. Te obliga a tener oficio, a no perderle, y eso lo agradezco mucho. Es nuestra obligación mantener el patrimonio arquitectónico. Además, ahora, es lo que toca. Tras la crisis, habrá que olvidarse de los grandes desarrollos en las periferias urbanas y volver la atención a nuestros deteriorados centros históricos”.

(Gustavo Díaz. Una conversación desde Redes, Diciembre 2012)

La rehabilitación arquitectónica tal como hoy la entendemos, contra lo que más de uno pudiera creer, es un concepto moderno, que surge en Europa durante la segunda mitad del siglo XX, como resultado de nuevas circunstancias que van conformando, poco a poco, una nueva forma de mirar hacia la arquitectura del pasado. La reconstrucción obligada, tras los desastres de la última gran guerra que asoló el continente, fue la primera causa. Pero, sin duda, la transformación irreversible de las ciudades en los últimos años, con la sustitución masiva de sus antiguos edificios por otros nuevos, es lo que ha terminado por establecer esa nueva sensibilidad que, en el caso concreto de España, ha tenido su reflejo, a partir de los años ochenta, en la legislación estatal y autonómica. Hoy puede decirse que la conservación de las estructuras urbanas y arquitectónicas existentes forma parte obligada de cualquier planeamiento vigente, y que la rehabilitación, por tanto, es uno de los instrumentos fundamentales en la transformación de las ciudades que hoy se está llevando a cabo.

Obviamente, la intervención en edificios existentes se ha dado siempre, a lo largo de la historia, pues es la manera más inmediata y natural de la actividad humana, pero nunca fue realizada con planteamientos rehabilitadores tal como hoy los entendemos.

Es en el siglo XIX cuando empieza a estructurarse el corpus teórico (Ruskin, Viollet le Duc, etc) que, evolucionando mucho, ha llegado a nuestros días. Violet le Duc estableció criterios de restauración que buscaban una autenticidad muchas veces interpretativa, intentando incluso mejorar el original mediante modificaciones creativas, construyendo “ex novo” por analogía con lo existente, y eliminando añadidos posteriores a un estado primitivo muchas veces ideal. Bien es cierto que con estos criterios se han conservado (y terminado) gran número de catedrales góticas, por ejemplo. Y también es cierto que junto a estos criterios, hoy en desuso, se establecieron otros que siguen vigentes, como el estudio arqueológico del edificio, el esfuerzo por entender el espíritu y la lógica de la obra, etc. En contraste, Ruskin abogaba por la conservación frente a la restauración. Estamos ante una actividad polémica desde sus inicios.

En la actualidad, la rehabilitación de edificios se mueve en un ámbito normativo conservacionista (a veces hasta el absurdo) que obliga a menudo a actuar por contraste, por yuxtaposición entre lo viejo y lo nuevo.

La intervención en un edificio existente obliga, siempre y de cualquier modo, a una toma de postura ante su transformación a lo largo del tiempo y a una reflexión acerca de la evolución del contexto. Entender los criterios con los que fue proyectado, y dejar hablar al lugar, permite establecer los criterios de rehabilitación y de integración en el entorno. En este sentido, hay que confiar en que todo edificio correctamente proyectado lleva implícitas las leyes para su transformación. Leyes que habrá que descifrar para llegar a su correcta rehabilitación con las claves adecuadas.

Ahora bien ¿Qué entendemos por rehabilitación? Hoy en día es, sin duda, un concepto muy amplio, que abarca una gran variedad de actividades con una enorme repercusión económica. Hay que entenderla como el conjunto de actuaciones dirigidas a la recuperación de uno o varios edificios y su entorno, de manera que puedan ser puestos nuevamente en uso, que podrá ser el anterior o uno nuevo. Es decir, se trata de volver a habilitar para hacer posible el aprovechamiento por un uso determinado.

En una rehabilitación, por tanto, hay que lograr el justo equilibrio entre conservación y renovación, que no son conceptos opuestos entre sí, sino que deben ser complementarios. La arquitectura existente debe ser la base y el estímulo para el proyecto, el cual debe plantear la transformación que permita que esa arquitectura pueda tener presente y futuro.

La problemática que suscita la rehabilitación en general, y más especialmente la intervención en el patrimonio construido, es decir, en edificios con algún grado de protección, bascula, por tanto, entre dos posiciones extremas: la actuación mimética y la actuación por contraste. La primera puede caer en el pastiche, en el camuflaje. La segunda, en la autocomplacencia y el exhibicionismo.

En Díaz & Díaz Arquitectos practicamos (o al menos lo intentamos) un camino intermedio entre ambos extremos, proponemos la búsqueda de una solución armónica que exprese la continuidad material e histórica entre lo viejo y lo nuevo. Que la interpretación correcta de lo existente nos de las claves para plantear la nueva arquitectura. Que la nueva actuación, en clave contemporánea, tenga sus raíces en la experiencia anterior, encontrando analogías y conceptos compositivos, y dando paso, allí donde proceda, a la intuición poética.